El formato fotográfico es historia. Te voy a contar por qué.

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Pelegrina, Guadalajara. Panorámica de 4 fotografías. Proporción 1:2 © Alberto Honing

El ojo humano presenta cierta analogía con una cámara fotográfica, un iris variable que regula la intensidad de la luz, un cristalino para formar una imagen nítida y una superficie sensible llamada retina.

Diafragma, lente y un soporte fotosensible, bien de silicio (CCD o CMOS) o nuestra conocida película basada en haluros de plata, son los fundamentos de la cámara fotográfica. Podríamos añadir el obturador, que es quien controla el tiempo de exposición a la luz. ¡el ojo obtura a 1/100!

No voy a entrar en detalles de más similitudes, pero hay una, que suele pasar por alto: la imagen formada es una imagen circular y está invertida. Sí, creerme, vemos al revés. El cerebro nos “procesa” la imagen.

Con este punto de partida ¿cómo ha evolucionado la fotografía hasta nuestros días?

Pelegrina, Guadalajara. Distancia focal: 24 mm. Proporción 1:1. © Alberto Honing

Ya en los tiempos de la antigua Grecia, Aristóteles decía en su obra “Problemata”:  “los rayos de sol que penetran en una caja cerrada a través de un pequeño orificio, practicado en una de sus paredes, forman una imagen circular, cuyo tamaño aumenta al aumentar la distancia de la pared, respecto del fondo en que se proyectan”. 

Este es el principio de la cámara oscura, tal vez inventada por los árabes, y usada profusamente por los pintores a partir del siglo XIV, como un instrumento auxiliar. 

Della Porta  realizó un progreso espectacular en cuanto a nitidez y luminosidad al incorporar una lente en el orificio de la cámara oscura. 

El 12 de junio de 1826 Joseph Nicéphore Niepce  consigue fijar la imagen en una placa fotosensible y es la que se conserva como la primera fotografía de la historia.

¿Cómo afecta el formato a mis fotografías?

Pelegrina, Guadalajara. Panorámica de 5 fotografías. Proporción 1:2,3. © Alberto Honing

A diferencia de la pintura, donde el pintor elige el formato, bien sea con forma rectangular, cuadrada, circular u ovalada, y hasta incluso triangular, al fotógrafo el formato le viene dado y puede ser cuadrado o rectangular. Digamos que nuestra cámara pone un marco a nuestras imágenes circulares y nos lo muestra a través de un visor.

Cámaras como la Rollei, en 1929, y Hasselblad en 1948 con carretes de 6×6 comercializaron el formato cuadrado. Y como no, las Polaroid y las Holga. Quien realmente popularizo el formato rectangular fue Oscar Barnack  en 1923 con su Leica, la primera cámara profesional de formato pequeño, gracias a la adaptación de película de 35 mm del cine. 

Si en un formato rectangular se aconseja huir del centrado en la composición, en el cuadrado es su punto fuerte, y buscar simetrías puede funcionar muy bien. El cuadrado es estable en sí mismo.

Pelegrina, Guadalajara. Distancia focal: 60 mm. Proporción 1:1. © Alberto Honing

El formato rectangular ofrece dos variantes, horizontal y vertical. El horizontal ofrece majestuosidad al paisaje y el vertical es el más agradecido para las tomas de retrato. En el ámbito editorial la mayoría de imágenes demandadas son verticales, para poder llenar la página.

Pero, ¿qué es proporción? 

Hablamos de proporción a la relación que existe entre los dos lados de una imagen o entre los lados del formato de nuestra cámara. Así, diremos que nuestra Hasselblad es de formato cuadrado y su proporción es 1:1, que nuestra Leica es de formato rectangular con proporción 2:3 y nuestra compacta digital Canon Ixus de formato rectangular y proporción 3:4. Estos dos últimos los más estandarizados. 

¿Qué implica esto? Pues a la hora de elegir un papel de impresión tendrá que tener las mismas proporciones: 10×15 cm. (2:3); 11,5×15 cm (3:4 ó 4:3); 20×30 cm (2:3) sino tendremos que perder imagen. 

Esto es, si yo tengo una proporción 3:4 en mi cámara y elijo un papel de impresión de 10×15 forzosamente perderé 1,5 cm en mi foto. Otro ejemplo: tengo una proporción en mi cámara de 2:3 y elijo un papel de 20×25 cm, perderé 5 cm.

Pero ahí no acaba todo, la última palabra es nuestra y la proporción en última instancia podemos modificarla con software de edición, con el marginador, guillotina o a tijeretazo limpio. ¿Quién lo va a impedir?

Pelegrina, Guadalajara. Panorámica de 5 fotografías. Proporción 1:2,3. © Alberto Honing

Podemos hacer uso de proporciones panorámicas con relaciones 16:9 (1:1,7), muy habitual en algunas cámaras. Yo tenía una compacta de carrete que lo que hacía era poner dos viseras para impedir el paso de luz. En digital se consigue dejando inactivos dos bandas de pixeles, y lógicamente perdiendo resolución. Así es muy común que una cámara de 12 Mpx pase a ser de 10 Mpx en modo panorámico.

Pero también podemos hacer múltiples tomas y hacer una unión con software de edición como Ptgui,  Autopano GigaPhotomerge  y ahora  Lightroom  en su última versión CC. Aquí se aconseja proporciones como 1:2, unión de 4 fotografías. La proporción 1:2,3 es bastante apaisado pero aún sigue funcionando bien, unión de 5 fotografías. Proporciones más altas no se aconsejan por la dificultad de luego exhibir y de imprimir. No obstante, he visto muchos locales con imágenes panorámicas de proporciones enormes. Pero a mi gusto, queda una imagen demasiado alargada.

¿Un último consejo?

Un ejercicio muy bueno que se puede hacer es hacernos unos marquitos pequeños con distintas proporciones y acostumbrar al ojo a ver y a componer. Yo cuando me inicié llevaba siempre un marco de diapositivas. 

Los directores de cine siempre llevan consigo un viewfinder,  para poder trabajar en los encuadres, sin tener que llevar todo el peso del equipo de grabación a todas partes.

;-)

Pelegrina, Guadalajara. Distancia focal: 14 mm. Proporción 2:3. © Alberto Honing


pueblo-de-Pelegrina-en-guadalajara

Pelegrina, fotografiado con un Nikkor 14-24 mm f/2.8G ED. © Alberto Honing

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